Cuando alguien me pide el seguro más completo, siempre le contesto lo mismo: más completo no siempre significa mejor para vos. Significa más caro. La pregunta correcta es qué riesgo querés (y podés) asumir vos, y cuál preferís transferirle a la compañía.
Terceros completos cubre los daños que le causás a otros, más el robo, el incendio y la destrucción total de tu vehículo. Según el plan, suma granizo, cristales y cerraduras. Lo que no cubre: los daños parciales de tu propio auto si el accidente fue tu responsabilidad.
Todo riesgo agrega exactamente eso: los daños de tu propio vehículo, aunque la culpa sea tuya. Casi siempre con una franquicia: un monto fijo que asumís vos en cada siniestro. Franquicia más baja, cuota más alta — y al revés.
¿Mi criterio? Depende del valor del auto y de tu bolsillo. En un vehículo nuevo o financiado, todo riesgo suele justificarse: un daño grande duele demasiado. En un auto con varios años, a veces conviene un buen terceros completos con granizo y cristales, y guardar la diferencia.
Si me traés tu póliza actual, te digo sin compromiso qué tenés hoy, qué te falta y si estás pagando de más. Es literalmente mi trabajo favorito: explicar antes de vender.
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